COOPERATIVAS E INCLUSIÓN

Por: srcoop | 30 de junio de 2017

Uno de los valores fundamentales que cimentaron el movimiento cooperativo radica en la preocupación por la comunidad, en la convicción de salvaguardar de manera equitativa, además de sostenible, sus condiciones de vida favorables. Se trata de un principio que constituye la base de las acciones y la visión de todas las cooperativas, y al que […]

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Uno de los valores fundamentales que cimentaron el movimiento cooperativo radica en la preocupación por la comunidad, en la convicción de salvaguardar de manera equitativa, además de sostenible, sus condiciones de vida favorables. Se trata de un principio que constituye la base de las acciones y la visión de todas las cooperativas, y al que adhiere plenamente la de Santa Rosa de Calamuchita.

El primer sábado de julio de cada año (en este caso, el 1° de ese mes) se celebra el Día Internacional del Cooperativismo. La fecha se festeja en 2017 bajo el slogan: “”Las cooperativas aseguran que nadie se quede atrás” y el tema central, seleccionado por el Comité para la Promoción y el Avance de las Cooperativas (COPAC), es “la inclusión”. Ambos enfoques se complementan con el asunto fundamental planteado para este año por la Conferencia Global de la Alianza Cooperativa Internacional (“Poner a las personas en el centro del desarrollo“), que se llevará a cabo en Kuala Lumpur, Malasia, entre el 15 y el 16 de noviembre 2017.

La inclusión no solo refleja la naturaleza de las empresas cooperativas en el sentido de enfocarse en las personas; también está presente en los principios cooperativos de membresía abierta y voluntaria, control democrático y participación económica de sus integrantes. Y, en efecto, las cooperativas constituyen un espacio donde todas las personas pueden responder a necesidades y construir comunidades mejores, sin importar su raza, género, cultura, origen social o circunstancias económicas.

El Día Internacional del Cooperativismo fue instituido en 1923 por la Alianza Cooperativa Internacional. El origen del cooperativismo organizado data de 1844, cuando un grupo de obreros ingleses, en la localidad de Rochdale, creó una organización con los aportes de sus integrantes. Este grupo de trabajadores compartía sus ingresos en un pozo común para realizar compras. A partir de esos pioneros, surgieron diferentes cooperativas: de trabajo, de servicios públicos, de consumo, de vivienda, de crédito, agrarias, pesqueras, de electricidad, entre otras.

Desde entonces y apostando al crecimiento tanto como al progreso, las cooperativas se han desenvuelto como organizaciones que trabajan para que sus asociados puedan alcanzar lo que desean. Cooperar no es sino trabajar conjuntamente con alguien para lograr un mismo objetivo. De ahí que lo relevante de esta actividad sea poner en práctica la solidaridad, el esfuerzo propio y la ayuda mutua con sentido de equidad, para poder vivir mejor.